Identidades Partidas
Mis cuadros muestran objetos que dejamos de lado en el correr de nuestra vida: vestidos infantiles y zapatos, juguetes, cuadernos escolares, dibujos. Cosas y objetos que quedaron atrás, de personas, de lugares que quizás ya no existen o no son como eran entonces: Fotos, documentos, diarios íntimos, cartas, mapas, planos, bocetos… Cosas u objetos en los cuales nos “envolvemos”, con las cuales nos “abrigamos”, como si fueran nuestra segunda piel y que definen una parte de nuestra identidad: Vestidos, sacos, abrigos, zapatos. En el último tiempo me intereso también en objetos que utilizamos y tiramos a la basura: reciclo latas de cualquier tipo, que abro cortándolas, martillándolas, lijándolas, y las preparo para poder intervenirlas pictóricamente. Las latas representan también las cajas donde los niños guardan sus “tesoros”. Los objetos son importantes para mí, porque en ellos está inscripto el recuerdo de lo que en algún momento fuimos.
Las huellas de nuestro pasaje en este camino que es la vida. Estas huellas trato de inscribir o transcribir en esta nueva superficie que utilizo actualmente: metal, cubierto de enduido, yeso, pintado con acrílico, lapices de colores y pasteles grasos. Esta forma de trabajar la comparo con la forma de proceder de un arqueólogo que con extremo cuidado, va desenterrando capa por capa, con pincel y espátula, con el fin de traer a la luz vestigios y testimonios del pasado. El escritor alemán W.G.Sebald escribió: “Como en general los Objetos nos sobreviven, saben más de nosotros que nosotros de ellos; cargan con las experiencias hechas con nosotros y son en verdad, el libro abierto de nuestra Historia.” Hace un tiempo me intereso en la historia de mi familia materna, una historia de exilio y destierro.
Mi madre, me entregó hace unos años una caja llena de fotos familiares, pasaportes, documentos de identidad, cartas postales, pequeños objetos y recuerdos, y especialmente el diario de viaje que ella había escrito en hebreo a los 14 años, durante el viaje de exilio desde Palestina hacia Argentina en el año 1940. Todo este “tesoro” me inspiró para crear una serie de pinturas sobre el tema del “Tránsito” de mis antepasados desde Europa hacia Argentina. Pero mis obras van más allá de lo estrictamente privado, y enfocan también hacia la historia oscura de mi país durante la dictadura militar. Mi pintura es un viaje, un recorrido hacia las sombras de la memoria. Es dirigir los ojos internos hacia ese rincón oscuro e iluminarlo. ILUMINAR es RECORDAR, NO OLVIDAR. MEMORIA es VER, ENFOCAR, RECUPERAR.
























































































































